Pescando en el Rí­o Pichileufú
  Rí­o Pichileufú - S.C. de Bariloche  
 
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Decidimos ir a relevar el Pichileufu; un río de estepa que se encuentra cerca de la localidad de Pilcaniyeu.

Salimos de la ciudad de San Carlos de Bariloche a las 7.00 de la mañana, tomamos la ruta 237 hasta Dina Huapi y luego nos desviamos a la derecha por la ruta 23; pasamos por la laguna Los Juncos, donde se pueden observar mas de cien especies de aves diferentes, un deleite para los fanáticos del avistaje y la fotografía.

Después de una hora y media de viaje, llegamos al río. Por la mañana decidimos pescar el sector que va desde los mimbres hasta el primer pozón.
Mientras preparábamos el equipo y tomábamos los últimos mates, observábamos el río y notamos una gran actividad; presentimos que iba a ser un gran día.

 
El Pichileufu es un clásico río de montaña con características buenas para la utilización de líneas de flote. Un río ideal para los fanáticos de la sutileza.

Es un río de 70 km de longitud fácil de vadear y con costas libres de vegetación en su mayor parte. Es ideal para principiantes. Una forma de llegar es partiendo de Bariloche por la ruta nacional 237 hasta el empalmente con la ruta nacional 23, y tras recorrerla 35 kilómetros se llega hasta el puente del río Pichileufu.

Su punto más importante radica en lo sectores profundos y vegetados, que es donde se ubican los mayores ejemplares. La variedad predominantes es la de Arco Iris, en tamaños menores de 1 kg, pudiendo conseguir alguna trucha de 2 kg, sobre todo entre marzo y abril. Es un río ideal para líneas de flote.
 


Decidimos arrancar pescando con secas y no nos equivocamos; cruzamos el río y comenzamosa castear aguas arriba dejando derivar la mosca, al tercer tiro que efectué tuve el primer pique, era la primera del día, una arco iris de medio kilo, nada mal para empezar el día. Un par de lanzamientos más, dos arco iris chicas y comencé a caminar aguas arriba hasta la primera corredera. Cambié la seca por una Hare´s Ear con beadhead y comencé a castear, saqué un par mas pero nada que valga la pena.

Seguimos caminando, nos detuvimos en dos lugares mas, tuve algunos piques pero el objetivo era pescar el pozón que estaba mas adelante. Ya a esa altura comenzaba a sentirse el sol con mas intensidad, imaginaba que iba a ser un día muy caluroso y fue así.

Cuando llegamos al pozón observamos un rise y un par de saltos de truchas chicas; nos acercamos hasta un arbusto que esta sobre la orilla del río y vimos al menos diez truchas de muy buen tamaño, para lo que se puede esperar de este río; rodeamos los arbustos a unos diez metros del río y bajé en una playita de arena para hacer los primeros intentos. Efectué tres lanzamientos y no tuve respuesta.

Estaba pescando hasta el momento con línea de flote y una Pheasant Tail con beadhead; cambié por una línea de hundimiento y una Prince. Primer tiro primer pique, ¡y que pique!, una arco iris de casi un kilo, para una caña tres nada mal.

Ya eran casi las doce del mediodía y el sol se hacía sentir, entonces decidimos volver a donde habíamos dejado la camioneta y almorzar bajo la sombra de los árboles.

Después de comer, que se hace después de comer si no se puede pescar, siesta!!!, siesta para todo el mundo. Nos levantamos alrededor de las cuatro de la tarde y preparamos unos mates con bizcochitos; entre mate y charla se hicieron casi las seis y media de la tarde, todavía el sol estaba alto pero era un buen momento para arrancar de nuevo a pescar.

Esta vez nos dirigimos aguas abajo unos 300 metros de donde estábamos hasta una pared de piedra, donde el río forma unos chorritos de agua, una corredera cortita y termina en un pozón bastante profundo que suele dar buenos resultados. Hice unos tiros y no tuve respuesta, cuando estaba a punto de abandonar, hice el último tiro y tuve un pique, parecía grande, pero no era lo que imaginaba.

Siendo casi las ocho de la noche, el objetivo seguía siendo el pozón donde habíamos estado por la mañana, entonces decidimos dejar el lugar donde estábamos y finalizar el día allí.

Emprendimos la caminata y casi llegando vimos la intensa actividad que había sobre el agua, entonces decidí utilizar línea de flote y una seca. Me acerqué a dos metros antes de la orilla y de rodillas comencé a castear, en los primeros tiros tuve un par de subidas pero fallidas, hice un par de intentos más y obtuve una arco iris chiquita, pero no era lo que estaba buscando; cambié el equipo, línea de hundimiento y una Prince. Bajé hasta la playita y tiré en dirección a los arbustos que hay sobre la costa, tuve un toque pero lo erré, volví a intentar en el mismo lugar y esta vez si, una arco iris mediana.

Todavía faltaba el toque final, pero estaba seguro de que iba a venir, de hecho las truchas estaban ahí y todos las habíamos visto. Seguí intentando en el mismo lugar sin suerte, entonces decidí esperar unos minutos para, mas tarde, hacer los últimos intentos antes de que caiga el sol.

Misma línea, misma ninfa, y por fin!, se hizo rogar pero al final llegó; la última arco iris de la jornada, un kilo doscientos, buena forma y un colorido bárbaro, foto, devolución, y vuelta a la camioneta para regresar a Bariloche después de un día de pesca extraordinario.


   
Textos: Patagonia Extrema l Fotos: Patagonia Extrema
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