Ascenso al Volcán Laní­n
  San Martín de los Andes - Volcán Laní­n  
 
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Dos opciones muy buenas que tiene el Volcan Lanin.

Una clásica y la otra muy diferente que podemos realizar. El "Ascenso a la cumbre del Volcán Lanin" es recomedable para gente con buen estado fisico y predisposición al esfuerzo ya que hay que cargar la mochila, de unos 60 a 70 litros (así se miden las mochilas), con todos los implemtos personales y algo de comida.

La otra alternativa es "La vuelta al Lanin" que es un "Trekking", gran diferencia con un "Ascenso", y es mas factible para personas que no tienen o no quieren llegar a la cumbre porque no se animan, o no saben si pueden llegar o solamente no les gusta estar caminando para arriba disfrutando de un menor esfuerzo físico. Ascenso a la cumbre del Volcán Lanin.

Luego de contactar una empresa que brinda los servicios de Guías de Montaña en el Lanin y sin estar muy seguro de que es necesario un guía, quede en que nos encontrábamos en San Martín de los Andes, junto con otro grupo al que me integre, en el alojamiento que contrate con el servicio de guiada.

Previamente a esto, mail va mail viene, con recomendaciones de equipo, ropa y cosas que me podían prestar en la empresa. Me di cuenta de que estaba ahí listo para salir al día siguiente. Se me viene la noche pensé, bueno ya está, me convencía mientras que cenaba con esta gente que conocí y decidimos comer juntos para ir conociéndonos. Buena idea pensé, si voy a pasar tres días con ellos, mejor. Así que ahí estábamos cenando algo ligero, según recomendación del guía (Mariano) que nos visito en el alojamiento para verificar el equipo y alcanzarle a una chica una par de botas adecuadas, ya que ella estaba con zapatillas o unas botitas muy ligth, no me acuerdo bien.

Nos recomendó comer pastas o algo que no caiga muy pesado, con las ganas que yo tenía de unos regionales ahumados, quesito! Bueno a comer harina! es menos pesado y fácil de digerir, decía Mariano. Tambíen nos aconsejó que no nos atoremos en el desayuno.

Por la mañana teníamos que estar listos a las 7.30 hs porque nos pasaba a buscar la camioneta para llevarnos hasta la base del Lanin. Detalles, no olvidar dejar preparado lo mejor que se pueda la mochila al acostarse porque a la mañana con las lagañas no se encuentra nada. Desayuné algo tranqui, con cereales que tenía esta integrante del grupo, la de las zapatillas, María es su nombre.

En punto llego Mariano junto con una chica que nos presento como la ayudante de esta salida (Cecilia). Estaban bien vestidos de montaña y yo con mi indumentaria prestada de amigos!
También había otro chico (Diego "Pipi") que venía con ellos, resulto ser un porteador, es el término que se le dan a los Yerpas acá en la Patagonia. Son los que cargan las cosas. De esto me enteré después!
La cosa es que salimos más tarde porque un chico del grupo resulto lento.

Al fin en la combi nos recordaron que teníamos 1.30 hs de viaje pasando por Junín de los Andes, siguiendo por una ruta asfaltada y luego de cruzar el puente del río Malleo nos desviamos hacia el Paso Tromen, frontera con Chile. Mira vos dije, vamos a estar muy cerca de Chile!!!

Enseguida Cecilia, la ayudante me contó que estaríamos pasando por Chile en el ascenso ya que la ruta convencional que se encuentra en la cara Norte del volcán y como en el frente, visto desde Tromen, hay un gran hueco en el que se encuentra un antiguo glaciar, el cual esta en retroceso, como todos los glaciares, ya sabemos por que decía Cecilia, el recalentamiento de la tierra, la contaminación, la tala de bosques! La cuestión es que se pasa como por un costado de este gran hueco para llegar al Plato de los 3000 metros. Y luego de ahí sigue el camino por una canaleta, "la canaleta del Silencio" la llaman, y justo ahí es donde pasas por Chile me decía Cecilia mientras pasaban unos mates por toda la camioneta.

Cuando llegamos a la Seccional de Guarda Parques "Río Turbio", nos bajamos y el guía nos indico que teníamos que registrarnos para el ascenso, es por eso que nos pidieron los números de documento, nombre y demás datos.

El Lanin estaba ahí, detrás de un puesto de Gendarmería, bien grande, pero no tanto desde donde estábamos. Con su imponente forma de cono y casi todo tamizado de blanco. Alguna nube jugando en la cumbre, pero nada importante, muy suave. El clima viene bueno para los próximos días nos confirmo el Guarda Parque, pero nunca se sabe en la montaña como será, es impredecible y ahí es donde se torna lo fácil y básico, en lo difícil y exigente.

Al rato estábamos con todas las mochilas casi listas, al menos yo, así como muy eufórico para salir. Fue cuando Mariano, el guía, realizó otro chequeo general y me di cuanta que me faltaba agua, ya que en el primer tramo hasta el refugio no hay. Así que me pasaron una botella plástica que la llene hasta la mitad con el líquido vital, pero pesado pensaba, por eso solo la mitad. Además estamos a fines de diciembre y no hace tanto calor.

Cuando el guía vió que regresaba con la mitad de la botella, ahí va el dato interesante porque tuve que llenar la botella, ya que el guía me preguntó para que la mitad y le conté lo del peso, no esta caluroso y además no tomo mucho agua, Mariano me recomendó que la llene ya que 1.1/2 litro es lo necesario para tomar en un día de esfuerzo como el que iniciaríamos.

Nos repartieron la vianda y algunas cosillas como golosinas, barritas de cereal, etc. También nos dieron unos bastones como de ski que son muy útiles para caminar y unas piqueta que llevamos enganchadas en las mochilas, además de los Grampones. Al ratito salimos, aproximadamente a la 10.30 hs. Éramos 6 pasajeros (3 mujeres y 3 hombres) más el guía (Mariano), el ayudante (Cecilia) y el porteador (Pipi).

a caminar por un comino viejo de tierra que atravieza el bosque. Muy placentero en esta época, todo brota en verdes, amarillos, naranjas y mil combinaciones más.
El camino gira a un lado y nosotros continuamos por un sendero angosto que se pierde entre las flores de los Amancay y los troncos de Lengas, para que en un momento dado desaparezca el bosque y abre paso a unas grandes planicies casi sin vegetación plagada de piedra volcánica y en el fondo el Volcán Lanin. Ahora si que se ve grande, no como lo veía desde la base!
En la información que nos mandaron al contratar, decía que era exigente físicamente y con un gran desnivel, pero no imagine tanto. Decía de 5 a 6 hs hasta el primer y segundo refugio, subiendo por el "Camino de Mulas", que nombre!!! Después me enteré de que se lo llama así porque dos de los tres refugios que hay son militares, y estos subían con mulas para llevar cosas.
En un punto nos detuvimos y Mariano nos explicó el camino que tomaríamos. Desde donde estábamos se veía muy claro todo lo que me imaginé y vi por fotos. La "Espina de Pescado" es así como lo dice el nombre, una especie de techo a dos aguas muy largo y de color gris que esta rodeado por un cañadón por la derecha, en el que corre un pequeño cause de agua color chocolate que viene del gran hueco que nos decía Cecilia en la camioneta y donde esta el viejo glaciar. Es por eso el color del agua ya que arrastra todos los sedimentos que bajan al derretirse el hielo.

Caminamos por "la espina de pescado" aproximadamente una hora hasta lo que es el desvío de mulas. Ahí la espina se transforma en dos caminos, sigue derecho para arriba con el nombre de Directa hasta el refugio RIM (el nuestro) o gira hacia la derecha cambiando su nombre a "Camino de mulas". Descansamos y ahí me di cuenta de la función de Diego "Pipi", el porteador. Resulta que esta chica de las botas alquiladas, María, no quería cargar peso y solo llevaba una pequeña mochila con comida, agua y campera, pero el resto de las cosas las cargaba Diego.

Seguimos por el camino de mulas que sube zigzagueando entre rocas con formas muy raras, mientras que pensaba que estas piedras eran lava volcánica. Nos detuvimos varias veces a descansar, comer, tomar agua y lo mas importante! a disfrutar. Las vistas son mas que increíbles a medida que se sube, aparecen lagos como el Tromen y otros pequeños, o grandes montañas como la Peineta, o mas volcanes como el Villa Rica y el Yaima, del lado Chileno. Increíble!!!!!! Hay que estar ahí para disfrutarlo y creerlo. Cada vez que seguíamos camino realmente me sentía como una mula. Es que no es costumbre llevar peso en la espalda me decía Cecilia. Pero así y todo llegamos al Refugio. Un lugar muy particular, la vista impresionante del Lanin, que ahora si se veía mas grande pero con la cumbre tan cerca que uno quiere seguir y cree esta ahí nomás.

 
El volcán Lanín es uno de los atractivos de esta región. El nombre de esta enorme montaña de unos 3.776 metros de altura sobre el nivel del mar le da el nombre al Parque Nacional, cuya puerta de ingreso es la ciudad de San Martín de los Andes. Ascender este volcán inactivo desde hace mucho tiempo, para llegar a las nieves eternas que cubren su cumbre, y obtener de allí la mejor panorámica de toda la Cordillera de los Andes en la Patagonia Argentina, es el sueño de muchos.
Por eso son miles de personas conectadas con el deporte y al aire puro, quienes año tras año contratan a guías del Parque Nacional para realizar la ascensión al Volcán Lanín. Dos días de aventura, adrenalina, las mejores vistas, el amanecer y la noche en la montaña y la paz que transmite llegar a lo más alto.
Los guías contratados proveen del equipo correspondiente para la excursión, así como la comida necesaria, e incluye un pernocte en el refugio ubicado en plena montaña, a más de 2.000 metros de altura.
 


El refugio RIM, el que nos toco, es muy parecido al RIM con la diferencia de unos 30 años de edad y que uno es de piso de cemento, paredes con forma de semicírculo de maderas recubiertas de chapa y hierros que sostienen la estructura. Y el otro es de fibra de vidrio, piso de cemento también y mas nuevo. Obviamente nos toco el mas viejo!!

Mariano y Cecilia nos prepararon una picadita de bienvenida, mate, té y jugo. Mientras que Diego junto con otros integrantes del grupo fueron a buscar agua a un arroyito que se forma por el derretimiento de la nieve. Ahí me enteré de que esta agua no es tan buena como uno cree, no es que sea mala, en resumen no tiene los minerales que el mismo agua que juntamos abajo en la base y es por eso que lo ideal es ponerle algunos jugos en polvo o tomarla con infusiones como te, mate, café, etc.
Regulamos los Grampones que son una especie de suela con puntas para abajo y se ponen debajo de la bota atados con cintas a las botas.

Mientras el guía hablaba por radio VHF con su oficina en San Martín comentando como fue el día y luego con el Guarda Parques en la base del volcán y confirmándonos el buen tiempo con algo de viento según el reporte meteorológico.
Cuando empezó a bajar el sol entramos y dejamos de ser unas lagartijas para convertirnos en osos dentro de la cueva, ya que empezó a soplar una brisa, según Mariano, que hacía que las tablas del techo suenen como castañuelas. Así pasó la cena, muy rica, con vinito y todo. Y por la noche calmo. Momento en que me pude dormir.

Nos levantamos a las 5 de la mañana, desayunamos bien y bajo las indicaciones de quienes nos guiaban, salimos con unas pequeñas linternas frontales, parecidas a la de los mineros.

Al poco rato estábamos cerca de la nieve (6 de la mañana) y nos dieron la indicación de que teníamos que ponernos los Grampones, así fue como me los puse y ahí me di cuenta que no es cosa fácil estos aparatos, me ayudo Diego. La piqueta seguía en la mochila que cargaba casi vacía, con agua, algo de ropa de abrigo, comida, guantes, protector solar, lentes oscuros, gorro, y una botellita de champagne para festejar.

Subimos más, pasamos por el refugio CAJA y seguimos camino, todo en oscuridad, ayudados por las linternas de minero y una luna muy particular pero vigilante y brillante por más que no estaba llena.

La salida del sol fue algo que nunca pude ver en mi vida, desde muy arriba y entre las montañas, en el horizonte entre medio de unas nubes delgadas, aparecía el rey sol de un color rojizo dorado y más brillante a medida que pasaban los minutos, solo minutos y amaneció. En ese momento me di cuenta donde estábamos, casi llegando al Plato de los 3000 metros, miro a mi derecha, veo la misma nieve que estoy pisando y a lo lejos llego a distinguir la gran depresión del antiguo glaciar, mas al fondo un valle entre montañas que desemboca en lo que parecía un pedacito de lago.

Al llegar al Plato descansamos un buen rato y Mariano nos explico el camino que faltaba, "la canaleta del silencio" nos esperaba ahí llena de nieve y mas arriba lo que pensaba era la cumbre que me llevo la gran decepción al enterarme que lo que veía es la ante cumbre y desde lo que veía faltaban unos 100 metros mas de desnivel. Así que resumiendo desde donde ahora estaba teníamos unos 800 metros para subir. Además de las indicaciones del camino que nos dio, el guía insistió en tomar agua, cosa que empecé a entender el porque de cargar tanta, con el frío el cuerpo también transpira y por la respiración se pierde líquidos.

Seguimos subiendo lentamente, porque a esta altura ya se siente el cansancio del día anterior más la actividad de este día. Parando más seguido a descansar y tomar agua, llegamos la altura de los 3400 metros cuando el guía decidió mandar de regreso a Maria ya que se encontraba muy agotada y también a otro miembro del grupo (Hernán), los que fueron acompañados por Diego.
Cecilia siguió con nosotros. Algo que aprendí fue que la cumbre siempre estará ahí para conquistarla, que cada uno va realizando su cumbre a cada paso que avanza, que la montaña por mas simple y fácil que parezca se convierte en peligrosa cuando las condiciones cambian, ya sean por clima, por estado físico o por condiciones de la montaña.

Nos encontramos con una parte en que la nieve estaba muy congelada porque soplaba el viento frió del Oeste (predominante por estas zonas), es por eso que siguiendo las indicaciones del guía retrocedimos un poco, descansamos y luego que el recorrió con la vista otro camino y lo fue a probar. Continuamos subiendo por una parte en que la nieve no estaba dura, así lentamente y cada vez más duro a cada paso, ya que la altura se hace notar con un pequeño dolor de cabeza y la respiración mas agitada, seguimos sin darnos cuenta de que estábamos en la ante cumbre, pasando por entre raras formas de hongos de hielo. Cuando Cecilia nos alentaba a seguir ya que nos faltaban tan solo a lo sumo 30 minutos y lo conseguiríamos, asomamos saliendo de la ante cumbre y el viento comenzó pegar mas sobre las caras. Seguimos subiendo despacio y con paso firme, la cabeza gacha del cansancio y protegiéndome del viento, yo estaba casi último en la fila cuando escucho gritos entre el viento y veo a Mariano indicándome con la mano la cumbre, a tan solo unos 15 metros veía una bandera Argentina que alguien dejo de recuerdo. La sangre comenzó a correr fuerte y las fuerzas salieron de adentro, junto con la risa, corriendo hacia lo más alto de los 3776 metros del Volcán Lanin.

Risas y felicitaciones, fotos y llamadas por celular a los amigos, parientes y demás que se me cruzo por la mente, pero por tan solo 5 minutos, ya que el viento bajo mucho la sensación térmica y empezamos a sentir los dedos duros.

Bajamos a una parte más reparada del viento y menos fría, con mucha alegría y euforia almorzamos ahí mismo y tomamos unas sopas instantáneas bien calientes. Muy buena la idea de llevar un termo con agua caliente o té, sólo que se le ocurrió a otro y no a mi. Mientras que charlábamos y nos felicitábamos, nos dieron las indicaciones de lo que veíamos y no pudimos disfrutar esta vez por culpa del viento. El pedacito de lago que vi por la mañana subiendo cuando distinguí el gran hueco antes del Plato de los 3000 metros era nada más y nada menos que el inmenso Lago Huechulafquen, al fondo en el horizonte distinguí el Monte Tronador en Bariloche a unos 100 km de distancia en línea recta, al igual que el Puntiagudo, Osorno y muchos lagos. Imponente lo que pude vivir hoy.

La bajada no es menos, tiene su dificultad también, aunque uno no cree que lo sea, pensaba que es sencilla pero lleva su tiempo y es cansadora. Tardamos 6 horas en subir y 3.1/2 hs en bajar. Se sumo el cansancio, mas los dolores de los músculos que nunca pensé existían, así lentamente y con cuidado a las caídas bajamos hasta el refugio donde nos hidratamos bien y nos estaba esperando la gente que regreso antes con unos buenos mates, descansamos para cenar tempranito y a la cama. Esta noche dormí bien, no se si fue por el cansancio o por que conseguí la cumbre del Lanin.

Pensando antes de dormir entendí el porque el guía decidió mandar hacia abajo a Maria y Hernán por su cuenta también lo decidió! el ascenso no está completo hasta que no se llega seguro a el punto de partida o lo que sabemos es el final del ascenso, subir es costoso pero fácil, lo importante es bajar y seguro. Pude entender también porque tantas indicaciones y tanto cuidado en cada paso cuando la seguridad lo exigía así también como el seguimiento de la gente que conoce la montaña.

Nos levantamos como a las 9 de la mañana, desayunamos y salimos hacia abajo, pero por otro camino, por "la directa" que nos llevo directamente hasta la espina de pescado y de ahí el bosque y al fin la base donde estaba la camioneta esperándonos.

Al regresar a mi alojamiento en San Martín, mientras que sacaba cosas de mi mochila, vi la botellita de champagne que no tomamos y en la cena despedida lo hicimos. Ahí me entere de otra cosa después del comentario de que me acorde tarde porque la necesitábamos en la cumbre para calentarnos y no en la mesa de un restaurante, ahora si con comida regional como me gusta. La cuestión es que el alcohol no calienta en realidad, produce un efecto contraproducente en esas situaciones ya que las venas se dilatan y la sangre que circula no aumenta su caudal y en consecuencia no tenemos buena irrigación sanguínea lo que nos baja las defensas y produce que tengamos mas frió. Además de que en esas condiciones el alcohol en un cuerpo que esta produciendo un gran esfuerzo seria más potentes y para la bajada no es recomendable.

Por un pasajero de Lanin Expediciones
info@laninexpediciones.com.ar

   
Textos: Patagonia Extrema - Lanin Expediciones l Fotos: Lanin Expediciones
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